Creo que el ambiente para practicar el running y deportes afines es espectacular: hay carreras a granel, aparecen medios especializados, los running teams florecen por todos lados, y las zapatillas (las pocas que hay y a elevado precio) también están en variedad. Me encanta, y aguante. Ojalá se siga promoviendo cada vez más. Pero tengo una postura en cuanto al sponsoreo de “las marcas” (ayy odio esa expresión!).

 
No creo ser digno, ni tampoco quiero ningún tipo de sponsoreo material o económico de ninguna empresa. No cuando tenemos atletas elite (de varios niveles, categorías y disciplinas) que se rompen el culo todo el día y no pueden conseguir que nadie los banque como la gente; su material de trabajo, premios en las carreras, o apoyo económico.

 
En cambio veo muchas iniciativas y demasiada guita en publicidad por parte de las marcas, la cual tiene como target a nosotros los peyes. Medios especializados, famosos y “populares de las redes sociales” tienen apoyo – efímero, claro – para promocionar sus productos. Obvio, son una empresa y su objetivo es vender para ganar plata, me parece perfecto. Pero por otro lado me parece una guachada que esa guita no se ponga en apoyar a los verdaderos atletas de primer nivel, que nos sirven de ejemplo e inspiración a todos nosotros.

Ojo, no critico a ninguno de los beneficiarios de este sponsoreo mal direccionado según mi opinión, sino a estas empresas. Cada uno toma la posición que le parece y supongo que son todas válidas, como siempre…no hay una verdad.

 
Yo admiro a mastromarino, Barzola, Taccone, y al flaco de acá del oeste que mete los 10k en 32m y que nadie sabe el nombre. No me insprira @tuiterocool. Y juro que si mañana me llama Juan Carlos Adidas, o Puma, o Nike, o Asics para regalarme un par de zapatillas, no las agarraría. Por mucho que las quiera y lo que me cuesta comprármelas, les diría que no.

 
Porque me parece una falta de respeto para todos esos atletas de gran nivel que ya se las ganaron con cada kilómetro. Con tener la posibilidad y el acceso a comprarme las zapatillas o indumentaria sin tener que donar un riñon, soy feliz. En fin, es todo un tema el sponsoreo y el chivo, pero estos son al menos mis dos centavos. Que se abra el debate, ponele.

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Resulta que corrí mi primer ultra maratón de trail , en la primera edición de Fiambalá Desert Trail. Los 80km de carrera los conté acá para Trail Running Argentina y acá para Runn The World. Pero más allá de eso, y todo lo que dije, quería sacar en limpio algunas cosas:

 
Hasta ahora fue lo más difícil que hice no solamente por el esfuerzo físico y mental de ese sábado, sino por el esfuerzo físico y mental que vengo haciendo: tuve muchos problemas personales y laborales que me impidieron entrenar adecuadamente, y a eso le sumo una monstruosa carga de stress que venía cargando. Estaba mal en serio, y n 100% preparado para hacerlo, pero lo hice igual: la meta era terminar. Y terminar la carrera fue un desahogo enorme, por el solo hecho de poder mandar a la mierda al trabajo y al estudio por un par de días para hacer lo que me hace feliz. Porque a pesar de todas las trabas que tuve, lo hice igual. “Tomá! Para vos yeta, te gané”. Se puede carajo, se puede.

 
Si, el esfuerzo físico y mental que hice fue enorme, pero como siempre digo: Se hubieran imaginado que iba a ser capaz de hacer esto algún día? Menos yo”. Y de esto se trata la vida: de buscar siempre cosas nuevas para hacer, de no quedarse quieto, de arriesgarse. Solamente podemos conocer lo desconocido, y cuando alcanzamos esa meta que nos propusimos (y que parecía imposible), ahí es cuando nos damos cuenta de lo que estamos hechos realmente. Y te pasa lo mejor que te puede pasar en la vida: te sorprendes a vos mismo.

 
Conocerte en este tipo de experiencias nuevas es autoconocerte de verdad, y así es como se crece. Cuál es el límite del dolor, del cansancio, de la soledad, de la felicidad, hasta donde llega tu fuerza de voluntad, cuánto estás dispuesto a sacrificar. Estas son cosas que hay que saberlas pero de en serio en el fragor de la batalla. No hay que ser cagón, hay que animarse a ir hasta ese límite para darse cuenta que al final ese límite era mental. Porque lo que importa no es el destino, sino el viaje. Ojalá nunca se me acaben los kilómetros en la vida, y los pueda seguir compartiendo con los amigos que me voy haciendo en el camino, y con la gente que quiero.

 

Ya se que a muchos les jode que a veces hable demasiado sobre correr, triatlón y todo eso, y que puedo llegar a ser monotemático jajajaja! Disculpen, pero encontré lo que me hace feliz, y si el día de mañana ven que me acalambro, o que me quedo sin aire, por favor denme un empujoncito o una patada en el culo para que no pare. Después sigan en lo suyo y déjenme el resto a mí.

 

Como dijo un compañero: “Si es difícil lo haremos, y si es imposible tardaremos un poco más”.

Me despierto a las 7am en punto, pero a veces también 1 minuto después: una de las dos me voy a levantar seguro. ¿Qué hago en el suelo, como llegué acá? La fuerza exterior que me mueve todos los días, lo hace una vez más. Es una mañana tranquila y el olor de las tostadas y el mate cocido inundan el departamento. Una vez hecha la rutina se revisan los mails, los mensajes de texto, las notificaciones del face, el twitter, etc. ¿No me perdí de nada, no? Ok listo, ya están todas las noticias digitales al día, empecemos y vayamos a trabajar.

 
Oscuridad. ¿¡Qué pasa?! Siempre me pasó desde que tengo memoria…estos momentos del día donde todo se vuelve negro. Sigo consciente, pero como en estado suspendido…no sé, ya me acostumbre, ya se me va a pasar. Ring. Es la vieja que llama para ver cómo está todo, que extraña, que bla bla bla. Ya estoy mejor. Ay, viajar en el Sarmiento para ir al centro es lo peor, pero nada más oportuno que poner un poco de música, siempre con cuidado para que no me afanen. A cuántos como yo le pasa todos los días!

 
El tren pasa por la estación de Castelar y me empiezo a sentir mal…algo pasa, me desconcentro, no me llegan las ideas, pero poco después de salir y llegando a Morón, empiezo a funcionar normalmente otra vez. Revisamos más mails, miramos algunos tuits, noticias, y algún que otro whatsapp mientras suena algo de Faith No More acá en el tren. Oscuridad devuelta. Antes de darme cuenta ya llegamos a Once, por lo que me encargo de anunciarlo en las redes sociales. El viaje continúa y luego de combinar en el subte llegamos a la oficina, al fin!

 
Me conecto. Acá hay otros como yo, y me gusta mucho este ambiente de tecnología, cables, compus, y ringtones variados, lo que genera un ambiente muy “del palo” para que nos sincronicemos más allá de las diferencias inherentes a todos, ya seamos negros o blancos, más o menos valiosos. Es una oficina muy inclusiva. Ahora me conecto al Wi-Fi y me dedico a actualizar todas mis aplicaciones mientras el trabajo se va haciendo al ritmo de la música que más copa.

 
Se hace el mediodía y es momento de ir a almorzar; se inundan las casillas de whatsapp para organizar dónde se come, a qué hora hay que juntarse, quién viene y quién no, y todo eso. Listo, se quedó a la 1 en el patio de comidas del Unicenter, y seguramente terminen todos en el McDonalds, más allá de que en el camino den argumentos de por qué van a evitar ir a McDonalds.
Todo negro, otra vez. No entiendo por qué me pasa esto, siento como que estoy atrapado en una prisión que no me deja ni moverme, ni ver, ni pensar…pero sigo acá. Perdí la noción del tiempo y del espacio, no sé cómo pero llegamos y acá estoy. De vuelta rodeado de otros como yo, y de combos de McDonalds, gaseosas, y algún que otro Sundae. Acá hay Wi-Fi, pero no anda muy bien porque está lleno de gente y todos se cuelgan. De todas formas aprovecho para recibir algunos mensajes y notificaciones de Facebook mientras el resto habla de cosas poco interesantes.

 
Devuelta en la oficina se sigue con el trabajo y con la música, y se ve que el almuerzo me pegó porque me siento muy cansado; ya no duro lo que duraba antes…se ve que me estoy poniendo viejo, se nota mucho. Pero aguanto hasta que termine el día para encarar el viaje de regreso, y todos esos períodos de ausencia a los que estoy acostumbrado, por lo menos hasta que llegue a la comodidad de mi hogar. Ring. Es un número privado. Lo ignoro porque desde aquel tiempo en el que recibía llamadas constantemente de vendedores de seguros y celulares, decidí directamente omitir la llamada.

 
Hoy por suerte un compañero de trabajo decidió alcanzarnos hasta el oeste, así que nos ahorramos el viaje en tren, y así puedo tuitear tranquilo desde el asiento de atrás. Llama devuelta la vieja, pero esta vez para avisar que va a pasar de visita a la noche. Y mientras me siguen llegando notificaciones! Como está hoy el día en el mundo digital! A ve es me siento abrumado de la can idad de cosas de las que hay que estar pendiete.

 
Ya es amos llegando a casa, y como to o el día, suena la música pre erida. Camina os a la luz del ocaso para ent ar devuelta al  ogar. Momento. ¿Que p asa?….No puedo….tamadre!

 
…..Ay no! No lo pue o creer! Yo sabía que ib  a pasar! Mariano! Ma iano!!! Eyy!! …

 
- PIP PIP!

 
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