Lo poco que tengo que decir sobre todo este asunto del motochorro entrevistado en lo de Mauro Viale es lo siguiente:

 

  1. Mauro Viale no es periodista. No me sorprende en nada que él y la producción de su programa lo hayan entrevistado. Son de cuarta, y así están al aire. Como Bonelli, Del Moro, Lapehue, como muchos otros.
  2. Tampoco me sorprende que se le de aire a este chorro. Esto es Argentina, el país de la impunidad total. Donde se celebran y apañan este tipo de cosas. El país del “no hay, no se puede, no funciona, no podemos”. Los chorros (de saco y corbata, y de gorrita) siempre zafan, y la justicia y la policía…muchas veces son esos mismos chorros, así que para que vamos a hablar. Nada nuevo, lo de siempre nada más que te lo refriegan en la jeta.
  3. Hacerle una entrevista a este chorro para “saber como llegó hasta ahí, conocerlo, y bla bla bla” es una chicana de periodistas de cuarta. Entrevistar a otro chorro más no va a aportar nada nuevo, no tiene valor periodístico, y solamente sirve para el rating.
  4. Ahora y ahora se vendrán muchísimas horas más de aire con “debates” sobre “como fallamos como sociedad, lo que llevó al chorro a afanar”, y otras cuestiones. Más chicanas, para hablar en círculos, debatir sobre el debate, hacer periodismo del periodismo, y todas esas cosas que están de moda hoy en día. Lo escuchamos todos los días: “el debate de X”, “nos debemos este debate”, “Y se suma al debate”. Nada.
  5. Ni me gasto en poner las cosas que leí en redes sociales de personas y políticos afines al kirchnerismo, ¿no?

 

Y bueno…va a haber tela para cortar en los próximos días con todo lo que vamos a leer, escuchar y ver en los medios. Todos opinando. Todos debatiendo. Y la paja mediática seguirá mientras nos siguen afanando y cagando a tiros. Y todos tenemos una opinión, y todos debatimos. Y los chorros (desde los Boudou hasta los Aguirre) se cagan de la risa; ellos son la verdadera Argentina. Mientras antes lo asumamos, mejor. Para los que van con la típica “esto es culpa de los 90″, les aviso que ya pasaron 24 años por lo que no es excusa, y además que recuerden la fotito.

Creo que el ambiente para practicar el running y deportes afines es espectacular: hay carreras a granel, aparecen medios especializados, los running teams florecen por todos lados, y las zapatillas (las pocas que hay y a elevado precio) también están en variedad. Me encanta, y aguante. Ojalá se siga promoviendo cada vez más. Pero tengo una postura en cuanto al sponsoreo de “las marcas” (ayy odio esa expresión!).

 
No creo ser digno, ni tampoco quiero ningún tipo de sponsoreo material o económico de ninguna empresa. No cuando tenemos atletas elite (de varios niveles, categorías y disciplinas) que se rompen el culo todo el día y no pueden conseguir que nadie los banque como la gente; su material de trabajo, premios en las carreras, o apoyo económico.

 
En cambio veo muchas iniciativas y demasiada guita en publicidad por parte de las marcas, la cual tiene como target a nosotros los peyes. Medios especializados, famosos y “populares de las redes sociales” tienen apoyo – efímero, claro – para promocionar sus productos. Obvio, son una empresa y su objetivo es vender para ganar plata, me parece perfecto. Pero por otro lado me parece una guachada que esa guita no se ponga en apoyar a los verdaderos atletas de primer nivel, que nos sirven de ejemplo e inspiración a todos nosotros.

Ojo, no critico a ninguno de los beneficiarios de este sponsoreo mal direccionado según mi opinión, sino a estas empresas. Cada uno toma la posición que le parece y supongo que son todas válidas, como siempre…no hay una verdad.

 
Yo admiro a mastromarino, Barzola, Taccone, y al flaco de acá del oeste que mete los 10k en 32m y que nadie sabe el nombre. No me insprira @tuiterocool. Y juro que si mañana me llama Juan Carlos Adidas, o Puma, o Nike, o Asics para regalarme un par de zapatillas, no las agarraría. Por mucho que las quiera y lo que me cuesta comprármelas, les diría que no.

 
Porque me parece una falta de respeto para todos esos atletas de gran nivel que ya se las ganaron con cada kilómetro. Con tener la posibilidad y el acceso a comprarme las zapatillas o indumentaria sin tener que donar un riñon, soy feliz. En fin, es todo un tema el sponsoreo y el chivo, pero estos son al menos mis dos centavos. Que se abra el debate, ponele.

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Resulta que corrí mi primer ultra maratón de trail , en la primera edición de Fiambalá Desert Trail. Los 80km de carrera los conté acá para Trail Running Argentina y acá para Runn The World. Pero más allá de eso, y todo lo que dije, quería sacar en limpio algunas cosas:

 
Hasta ahora fue lo más difícil que hice no solamente por el esfuerzo físico y mental de ese sábado, sino por el esfuerzo físico y mental que vengo haciendo: tuve muchos problemas personales y laborales que me impidieron entrenar adecuadamente, y a eso le sumo una monstruosa carga de stress que venía cargando. Estaba mal en serio, y n 100% preparado para hacerlo, pero lo hice igual: la meta era terminar. Y terminar la carrera fue un desahogo enorme, por el solo hecho de poder mandar a la mierda al trabajo y al estudio por un par de días para hacer lo que me hace feliz. Porque a pesar de todas las trabas que tuve, lo hice igual. “Tomá! Para vos yeta, te gané”. Se puede carajo, se puede.

 
Si, el esfuerzo físico y mental que hice fue enorme, pero como siempre digo: Se hubieran imaginado que iba a ser capaz de hacer esto algún día? Menos yo”. Y de esto se trata la vida: de buscar siempre cosas nuevas para hacer, de no quedarse quieto, de arriesgarse. Solamente podemos conocer lo desconocido, y cuando alcanzamos esa meta que nos propusimos (y que parecía imposible), ahí es cuando nos damos cuenta de lo que estamos hechos realmente. Y te pasa lo mejor que te puede pasar en la vida: te sorprendes a vos mismo.

 
Conocerte en este tipo de experiencias nuevas es autoconocerte de verdad, y así es como se crece. Cuál es el límite del dolor, del cansancio, de la soledad, de la felicidad, hasta donde llega tu fuerza de voluntad, cuánto estás dispuesto a sacrificar. Estas son cosas que hay que saberlas pero de en serio en el fragor de la batalla. No hay que ser cagón, hay que animarse a ir hasta ese límite para darse cuenta que al final ese límite era mental. Porque lo que importa no es el destino, sino el viaje. Ojalá nunca se me acaben los kilómetros en la vida, y los pueda seguir compartiendo con los amigos que me voy haciendo en el camino, y con la gente que quiero.

 

Ya se que a muchos les jode que a veces hable demasiado sobre correr, triatlón y todo eso, y que puedo llegar a ser monotemático jajajaja! Disculpen, pero encontré lo que me hace feliz, y si el día de mañana ven que me acalambro, o que me quedo sin aire, por favor denme un empujoncito o una patada en el culo para que no pare. Después sigan en lo suyo y déjenme el resto a mí.

 

Como dijo un compañero: “Si es difícil lo haremos, y si es imposible tardaremos un poco más”.